La reforma laboral sigue estando incompleta. Hace pocos días se cumplía un año de la reforma laboral impulsada por el gobierno y los efectos, hasta ahora, han sido poco halagüeños: estamos entre 5 y 6 millones de parados, según quién lo diga. El caso es que son más de los 5 millones (cómo máximo) que había hace un  año, es decir, que ha aumentado. 

Estaba claro que flexibilizar el despido iba a hacer crecer el número de parados. Pero contra lo que casi todos piensan, yo creo que podría haber sido peor. Hace un año quebraban empresas enteras al ser el despido muy caro. Si despedían quebraban o, si no, también. No había salida. Sin embargo, al flexibilizarlo, algunas empresas han podido despedir a un coste aceptable y así no han ido a la quiebra. ¿Se ha enriquecido el vil empresario con la jugada? Puede que alguno pero algunas empresas que, aún habiendo tenido que despedir a algunos de sus trabajadores, siguen con su actividad y dando empleo al resto de plantilla.
Sin esta reforma podría haber sido peor. Y que nadie se engañe: despedir no es agradable. En un país con una mayoría aplastante de pymes y autónomos, dónde la mayoría tiene empleados a amigos, familiares o conocidos (de los cuáles conocen su situación familiar y económica), no es nada fácil despedir a nadie. Quizás para las grandes empresas sí, pero esas dan un pequeño porcentaje del empleo total (25%) y el 75% está en manos de empresas familiares, autónomos y pequeñas y medianas empresas. Son las que hay que cuidar.
La reforma ha flexibilizado el despido y, como muestran los datos, ha triunfado (más paro). Pero no se ha avanzado en promover la contratación y es el momento de que, tras los despidos, lleguen las contrataciones. Falta acabar con la maraña de contratos que tiene la legislación española y buscar fórmulas para que sea más atractivo contratar, por ejemplo. En este sentido la reforma ha fracasado y seguirá fracasando mientras no se incentive la contratación. Una solución posible es promover un contrato único sencillo con unas condiciones que protejan a trabajadores y empresarios por igual. Sólo así se acabará con la lacra social que supone tener más de 5 millones de parados: quitar trabas al empresario para que contrate más fácil.
Un año de reforma laboral: ¿ha tenido el efecto deseado?
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