Turquía es uno de los países que están intentando entrar en la Unión Europea, incluso nuestro presidente Rajoy apoya su inclusión. Están realizando grandes esfuerzos para la resolución de conflictos que aún mantienen con Chipre, Grecia o Armenia y para conseguir una mayor libertad de prensa y religiosa. A pesar de ello, hace unos días bloqueó Twitter y ahora también Youtube. Con la excusa de “proteger sus intereses” (se han filtrado vídeos de reuniones de altas esferas turcas), bloquean las redes sociales porque tienen miedo a que se descubran sus “trapos sucios”. Acciones más propias de un régimen autoritario que de una democracia.

Aunque están abriéndose poco a poco y lanzando continuamente campañas de marketing para mejorar la imagen del país, continua siendo un estado poco transparente y, por tanto, poco democrático. Aunque la parte occidental del país es más abierta (por el turismo), la parte oriental continua siendo hermética y anclada en otra época. El gobierno tiene un país fragmentado y teme una posible revolución como las que ya se han dado en otros países del entorno. Cuando la libertad llega al país a través del turismo e Internet, el riesgo de derrumbe de los antiguos pilares obsoletos es inminente. Las redes sociales amplifican este fenómeno ya que aumentan la posibilidad de informar y de viralizar las noticias entre la ciudadanía y eso da mucho miedo a los poderosos. De ahí su prohibición. Aunque ya pueden ir poniéndole puertas al campo: los turcos ya han aprendido a saltarse el bloqueo con gran rapidez.

Cuando hay “algo que tapar”, las redes sociales son una amenaza. Si haces algo mal, se va a saber. Lo mismo pasa en el mundo de la empresa. Ese miedo a que salgan las críticas de lo clientes pone de manifiesto las carencias que tiene el negocio y la deficiente gestión de los que la dirigen. Muchos continúan con “planes de contención” de críticas e incendios sociales cuando lo que tienen que hacer es resolver los problemas internos y de calidad que tienen. Otros simplemente dan la espalda a los nuevos tiempos vetando la entrada en redes sociales. Lo malo es que no saben que la gente les pone verdes en las redes sociales, foros, blogs… solo que no se enteran. La “política del avestruz” que tienen muchos empresarios (y políticos): meto la cabeza bajo tierra a ver si desaparece el problema; error. ¿Cómo van a querer tener perfiles en las redes sociales, un blog, etc. si eso podría destapar su mala gestión? Entonces, ¿para quién son una amenaza las redes sociales? Para el negocio (o los países) no…

Foto de eleconomista.es

Turquía y su miedo a las redes sociales
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