Ayer le han entregado el Premio Príncipe de Asturias del Deporte a Iker Casillas y Xavi Hernández por su deportividad. A pesar de jugar en dos clubes rivales y defender dos escudos muy distintos, su amistad y su profesionalidad han hecho reconciliables las diferencias que habían surgido entre los integrantes de los dos equipos, alcanzando de esta manera la Eurocopa 2012 y haciendo historia. Muchas lecciones debemos aprender de esa unión, sobretodo en estos tiempos tan convulsos.
Nada hubiera sido posible sin ellos (ni sin Puyol, también clave) y nuestra selección nunca hubiera hecho historia. Dos catalanes y un madrileño uniendo un equipo que sin ellos se habría resquebrajado. Cuando más tensas estaban las relaciones Barça-Madrid, ellos consiguieron poner calma a la situación devolviendo a la selección la fuerza que hace la unión y el “todos a una”. Sólo así se consiguen los grandes retos.
Quizás mucho deban aprender los políticos de nuestros futbolistas. Más allá de la rivalidad han encontrado la serenidad y profesionalidad para llegar a acuerdos y forjar una unión que luche por el éxito. Sin embargo, parece que los que gobiernan en este país únicamente piensan en mirarse el ombligo y atender a sus intereses partidistas. Un poco de sentido común no vendría mal, en vez de tirarnos los platos a la cabeza.
Es increíble como se manipula a la gente en este país. Me considero un privilegiado por haber vivido en dos sitios bien distintos (Gerona y Salamanca) y observar como se trata la información. En Gerona parece que el Estado no hace otra cosa que saquear las arcas catalanas para beneficiar a otras regiones más pobres y, en Salamanca, la percepción de los catalanes es de que sólo miran para ellos siendo una panda de egoístas independentistas. Ni una cosa, ni la otra.
En este país debemos comprender de una vez que somos un país que reúne distintas nacionalidades y culturas, que ahí reside nuestra fuerza y que ninguna es mejor que otra. Hablar hoy de independentismo me suena a disputas de siglos anteriores (y ya sabemos como acabaron…) y que hoy, con una tendencia hacia la globalización y hacía la unión para alcanzar una economía y sociedad más unidas y sostenibles, no tiene ningún sentido.
Ahora que las relaciones España-Cataluña están más tensas que nunca, y con la que está cayendo, no es momento de disputas territoriales y separatismos. Es el momento de unir fuerzas, como Iker y Xavi, y dejarnos de rivalidades porque el bien común es lo más importante. La unión hace la fuerza, dicen. Seguro que separados seremos grandes (no dudo que Cataluña lo sea y que pueda ser independiente perfectamente, faltaría más) pero juntos lo seremos aún más, de eso no me cabe duda. Lo que no podemos hacer es seguir como hasta ahora, con un sistema autonómico fuera de la realidad, con duplicidades, abusos, corrupción, despilfarro y demás tropelías de nuestros políticos.
Por eso mi opinión es que hay que dejarnos de líos y disputas y buscar la manera de convivir todos en un marco mucho más justo que el actual, del que ha derivado todo el conflicto. Darnos cuenta de las distintas realidades y dejar que cada nación (¿por qué no llamarle así?) se auto-gobierne dentro de un estado que tiene que velar por la unión y la igualdad y no por el centralismo y la desigualdad como hasta ahora. Hemos creado un monstruo llamado Estado de las Autonomías que nos va a engullir y hay que matarlo. Y sobre todo, apelar hoy más que nunca a lo que nos han enseñado Iker y Xavi: remar juntos por el interés común es posible, por muy diferentes que seamos.
La unión a pesar de las diferencias
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