Esta mañana leía un artículo en El Confidencial en el que varios expertos del sector opinan sobre la conveniencia o no de que un comercio tradicional monte una tienda online. A priori, el ecommerce parece una solución a la caída de ventas (crisis) que sufre todo el comercio minorista, pero no es un camino fácil, ni mucho menos.
Hoy día conseguir la plataforma de ecommerce es relativamente asequible ya que hay muchas opciones. Tener un buen diseño y una buena tienda está al alcance de todos. Lo realmente difícil y costoso es vender a través de ella, para lo que se necesita una buena estrategia de marketing online, una atención al cliente, actualizar la tienda, atender pedidos y envíos, etc.
Detrás hay mucho más de lo que se ve realmente y no es para nada una opción gratuita o barata. Captar usuarios o clientes (sobre todo al principio) es costoso ya que hay que comunicar, invertir en publicidad, etc. Hay que diseñar toda una estrategia para hacer que la tienda venda y sea rentable y, una gran parte de los comerciantes, no tiene experiencia en el mundo online.
Además, hay que destinar recursos a atender el negocio online y sus clientes. Hay que saber manejarse con la tecnología y llevar una atención al cliente exquisita, que es lo que nos va a diferenciar muchas veces de nuestros competidores Y es un argumento muy efectivo para que el cliente vuelva a comprar, es decir, que sea recurrente. Esa es la base sobre la que construir un ecommerce. Por eso necesitaremos a alguien competente que se encargue de eso.
Dicho esto, creo que bien entendido y con los recursos necesarios, un comercio online puede entrar en ecommerce. Me parece una buena idea para ampliar mercado, sobre todo en estos momentos en el que el mercado local está “muy parado”. Pero hay que montar una tienda acorde al tamaño y a la necesidad de quién vende y lo que vende. No es lo mismo montar una tienda online para un autónomo que vende sillas de madera artesanales que para una empresa que fabrica y tiene tiendas de muebles. Los recursos necesarios y los objetivos no serán los mismos.
Sin duda, veo antes la tienda del autónomo que la del fabricante de muebles. Me explico: el fabricante de muebles tiene una competencia mucho más grande y potente que la del fabricante de sillas; aunque todos vendan, eso, sillas. Seguramente el público objetivo (de nicho) que tiene el autónomo no es el mismo que tiene el fabricante (que seguro que compite en muchos productos con Ikea, Leroy Merlin, etc.). Por tanto, bien entendido el negocio, puede ser más rentable lo primero. Aunque parezca lo contrario.
¿Ayudaría el ecommerce a este pequeño autónomo? Yo creo que sí. Una tienda sencilla, especializada y con una buena comunicación y marketing acorde a sus posibilidades puede ser una fórmula de éxito. Y además, debido al volumen de ventas que va a tener (no muy alto), puede gestionar los pedidos él mismo. Con lo cuál los recursos que hay que invertir no son prohibitivos.
En estos momentos, con el ecommerce ya bastante desarrollado, no se pueden montar tiendas genéricas. Creo que es un error montar tiendas online que sean réplicas del comercio local, es decir, tal cual como Carniceria Pepe, Muebles Rita o Droguería Dolores. Hay que adaptar ese negocio, que puede funcionar bien localmente, a un mercado radicalmente distinto en el que hay mucha competencia y es difícil destacar. Y ya no digamos competir en precio. Por eso, la apuesta debe ser por hiperespecializarse y conseguir sinergias con el negocio actual. Así, si puede ser una buena solución a la actual crisis.
¿Es una solución a la crisis del comercio tradicional montar una tienda online?
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