Nos puede gustar más o menos pero, sin duda, el Rey ha sido un ejemplo de liderazgo efectivo hasta el final. Como todo líder tiene sus sombras, sus momentos bajos, pero ha cumplido con sus objetivos y también ha dado una gran lección final por cómo ha sabido preparar el relevo de su hijo y heredero al trono. Quizás constituye un buen ejemplo para las empresas familiares, que adolecen muchas veces de no saber preparar el salto generacional y cometen grandes fallos llegando, incluso, a la muerte de la empresa tras su retirada.

El Rey llegó al trono con plenos poderes pero él siempre quiso girar de la autocracia hacia la democracia, reinando en un segundo plano. Al principio, pocos creían en él, de hecho se comenta que le llamaban Juan Carlos I “El Breve”. Sin embargo, a base de buenas relaciones y mejores decisiones, consiguió hacer posible una transición pacífica hacia la democracia. Consiguió reconciliar al país, muy tocado tras la dictadura y la Guerra Civil, e hizo remar a todos hacia la época de mayor prosperidad en siglos.

Esa capacidad, compartida con Adolfo Suárez, hizo posible que España sea hoy lo que es. Momentos de crisis no le faltaron también: el 23F fue el momento más crítico. La democracia estaba muy verde aún y el golpe de Estado amenazaba con tirar por tierra el trabajo realizado hasta entonces. Lejos de perder los nervios, el Rey aguantó, lideró y supo sacar al país adelante en un momento clave, con un discurso que tiró por tierra las ambiciones de los golpistas y poniendo calma y serenidad cuando todo el país se tiraba de los pelos.

Precisamente en esos momentos hizo estar a su lado a su heredero, para que aprendiera como eran esas situaciones y como se gestionaban desde dentro. La preparación del Príncipe ha sido muy buena: carrera Derecho, Relaciones Institucionales en Georgetown, carrera militar (con lo que eso supone…), idiomas… Buena formación y preparación para afrontar con garantías los retos que va a tener por delante. Además, el Rey le ha ido cediendo protagonismo poco a poco y ha contado con su opinión durante su reinado. Más aún en los últimos años, cuando la edad ya no le ha permitido seguir con el ritmo de viajes, reuniones y eventos que un rey debe atender. Ha sabido preparar a Felipe para el reinado que le va a tocar ejercer a partir de ahora.

Cuando ha visto que era el momento, el Rey ha sabido dar un paso al lado y dejar que sea ya el Príncipe el que asuma los nuevos retos que están llegando. Algunos dirán que por los escándalos, por la salud o por el panorama político. Puede que haya influido todo, pero lo que no se le puede negar es que ha sabido renunciar, algo que es muy difícil, que le honra y que ensalza su liderazgo. Justamente lo ha hecho en un momento estratégico, con casi dos años de legislatura aún por delante (en los Felipe VI podrá reinar y demostrar cómo quiere que sea su reinado), con el problema de las autonomías y la crisis política y económica que tenemos. Era el momento de dejar que otro asuma el liderazgo y, si no me equivoco, no nos va a ir mal con él.

Muchas empresas familiares deben aprender el ejemplo que ha dado y nos deja Juan Carlos I. Preparar el relevo en la dirección de la empresa es algo que debemos tener claro y preparar con tiempo (parece que tarda en llegar, pero llega), planificarlo y llevarlo a cabo con rigor y seriedad ya que de ello depende no sólo la empresa, también el futuro de los trabajadores y de las siguientes generaciones familiares. Y hay que saber elegir el momento en que hay que dar el paso y dejar que otro tire del carro, un momento que no es fácil de ver y para el que conviene estar bien preparado.

El Rey, ejemplo de liderazgo
Etiquetado en:            

Deja un comentario

Visit Us On TwitterVisit Us On FacebookVisit Us On Google PlusVisit Us On Linkedin