Ayer estrenaron en La Sexta el programa El Jefe Infiltrado” que trata de poner a los directivos en la piel de los empleados dándoles una identidad falsa e infiltrándolos en la organización como empleados de primera línea. Se dan situaciones muy curiosas y los jefes quedan atónitos ante determinadas situaciones que se dan en su empresa y que desconocen completamente. Lo mismo les pasa a los empleados cuando descubren que el que parece su compañero en realidad es su jefe. Un programa interesante para los que nos gusta el mundo de la empresa y que os recomiendo.

Ayer empezaron con dos casos de empresas que operan en España. La primera, muy conocida, fue Domino’s Pizza. El director de operaciones de la compañía se infiltraba en los restaurantes de la franquicia en Zaragoza como si fuera un emprendedor, un nuevo franquiciado que llega para aprender a gestionar su propia tienda. Entre los empleados se vieron varios perfiles, desde el empleado desmotivado y desganado hasta el que tiene un gran sentido de pertenencia hacia la empresa y un nivel de compromiso que todo jefe quiere ver en sus empleados. Al final, el directivo estuvo muy correcto (quizás demasiado en algún caso) y premió a todos los empleados. Contra todo pronóstico, no echó a nadie aunque alguno hiciera suficientes méritos para ello.

Lo mismo ocurrió en el segundo caso, el de la empresa de limpieza y gestión de residuos Limasa (Málaga), dónde su jefe de gestión participó en la recogida de basuras (pasando por el operativo especial de la Romería) y en la planta de gestión de residuos. No hay más que poner al jefe en primera persona para darse cuenta de la cantidad de fallos que hay en la organización, sobre todo a nivel de seguridad. Por ello, acabó alabando a unos empleados muy nerviosos ante la llamada del jefe y dándoles mejoras en seguridad, salariales, etc. Cómo en el anterior caso, casi no cabida para reprimendas y si para premiarles por su buen hacer. Quizás porque vio que lo que hacen, en las condiciones que lo hacen, no es fácil.

Comenté no hace mucho que es importante que los jefes hayan trabajado en los puestos de sus subordinados para poder ejercer un liderazgo y una gestión eficaz. Sin saber de qué va el trabajo ni los condicionantes de los puestos, es muy difícil exigir a tus empleados. Y a veces, aún conociendo de primera mano el trabajo, es necesario bajar a primera línea para saber en qué se puede mejorar. Desde un despacho es muy difícil ver las cosas que ocurren en tu negocio y a veces se toman malas decisiones por no conocer bien tu empresa o no escuchar a los empleados que, al fin y al cabo, son los que mejor información pueden ofrecerte de lo que va bien y lo que va mal en el negocio.

Me alegro de que surjan programas de este tipo ya que fomentan la cultura empresarial de este país, muy pobre en general. Ayer vimos a directivos que premiaban y comprendían las necesidades de sus empleados, mostrando una cara más amable y sabiendo ejercer un liderazgo efectivo. La imagen de los directivos y empresarios está muy dañada en general (no me extraña con los piezas que hay por ahí) y ejemplos como estos (aunque puedan tener algo de preparación y de guión, incluso) hacen mucho bien para ponerse en ambos lados: en el del empleado y en el del jefe. Hay que dejarse de luchas antiguas propias de otros tiempos y tener empatía, es decir, ponerse en la piel de la otra parte. Si todos reman en la dirección adecuada, la empresa y sus trabajadores tienen mucho ganado.

Programa de La Sexta

El Jefe Infiltrado: un buen ejercicio para los directivos
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