Tras ser adquirida por British Airways (ya sabemos que era mentira lo de que iba a ser una fusión 50%50) y que Bankia y El Corte Inglés hayan vendido sus participaciones, el control español sobre Iberia es mínimo. Los destinos de la aerolínea española han quedado en manos inglesas, habiéndoles cedido las rutas a Latinoamérica y el potencial estratégico que esto tenía para nuestro país. Con esta mala noticia para los intereses de nuestro país, Iberia se prepara para el futuro con un nuevo plan estratégico que han revelado hoy.
Iberia está atravesando turbulencias (pérdidas millonarias, conflictos laborales, etc.) y para salir de ellas han decidido centrarse, cada vez más, en el largo radio. Deja los viajes para su low cost, que fracasará casi con seguridad ante rivales mucho más ágiles (Ryanair, etc.) y ante la propia Vueling, curiosamente adquirida también por BA (otra española en manos inglesas…). Por tanto, la batalla de Iberia se concentra en los viajes largos, lo que me parece algo acertado.
En el artículo que publicaba Expansion.com, la directora de marketing dejaba caer por dónde quieren enfocar la compañía. La mejora de ingresos y una nueva política comercial y de rutas son la base de su plan de transformación. “Aproximarse a los clientes a la vez que se ahorran costes“, según dice su directora, me parece que es especialmente difícil cuando su objetivo es mantener al cliente “premium” de largo alcance, que es el cliente de Iberia. 
El posicionamiento es correcto pero es totalmente contrario a ahorrar costes, más propio de las low cost. sería más adecuado decir que quieren optimizar costes. Lo que está claro es que para ofrecer un producto premium, con experiencias, un servicio impecable y profesional, nueva flota, nuevos interiores con butacas-cama planas, conectividad, etc., se requiere inversión y, por tanto, asumir costes. Todos los servicios complementarios suponen un aumento de factura que debe ser compensado con un precio adecuado para cubrirlos y que, a su vez, el cliente valore gracias al producto superior que le van a ofrecer.
La compañía quiere estar más presente en redes sociales y en el ámbito digital, algo que aplaudo pero en el que la competencia ya le lleva ventaja. Hoy en día no se puede estar de espaldas a Internet en un sector que mueve mucho negocio en la red, diría que uno de los que más junto a hoteles y otros transportes. En ese sentido aciertan pero tendrán que enfocar bien sus acciones al público adecuado. La iniciativa de imprimir la tarjeta de embarque es un paso más, pero no bastará con eso.
Iberia debe recuperar credibilidad y frenar la sangría de pérdidas monetarias y de clientes que sufre, pero para ello debe restablecer su imagen. Primero, solucionando el conflicto permanente con pilotos y demás personal. Iberia no es una low cost. Si las condiciones que ofrecen no satisfacen al personal, muy probablemente no puedan ofrecer un producto de calidad ya que terminará afectando a la atención al cliente (y a las redes sociales). Segundo, poniendo el foco en su público objetivo, que no es el mismo que el de las low cost (que se deje de experimentos en ese ámbito, para el que no está preparada), ofreciendo un producto de calidad (justamente de lo que adolecen las compañías de bajo coste) y diferenciado.
El cambio de estrategia de Iberia
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