Según un informe de Deustche Post DHL, en 2025 el 40% del comercio minorista en los países desarrollados (como España, aunque no lo parezca) será online (e-commerce). En los países en desarrollo llegará al 30%. Por tanto, todos los comercios que no empiecen a adaptarse desde ya a la era digital estarán perdiendo la batalla. No es que lo diga un estudio (que puede estar equivocado) es que el comercio electrónico es imparable. ¿Van a desaparecer las tiendas y comercios tradicionales? Rotundamente no. Pero los que queden, sin duda, sabrán combinar el negocio offline y online.

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Quizás ahora es difícil de ver, sobretodo porque la mayoría de los clientes del comercio tradicional no son nativos digitales y algunos, aún siéndolo, no dominan las nuevas tecnologías. Sin embargo, las generaciones futuras sí están habituadas a buscar todo en Internet, a informarse, a manejar los móviles, smartphones, tablets y demás tecnología como si la hubieran inventado ellos mismos. Estas nuevas generaciones serán en 10 o 20 años el gran grueso de consumo de nuestra sociedad, es decir, los clientes del comercio minorista. Por tanto, si los comercios no se van adaptando y posicionando ya en la mente de esos consumidores, otros lo harán y después será tarde para reaccionar.

Las nuevas generaciones practican el showrooming y hábitos parecidos ya que utilizan el smartphone para casi todo e Internet es un servicio de primera necesidad, como lo era el teléfono fijo para las generaciones pasadas. Tampoco conviene olvidar que hoy es Internet y el smartphone los detonantes de la revolución digital pero que en poco tiempo pueden ser otros factores los que cambien. Por ello, es necesario que las pymes, los comercios, dispongan de personal y gerentes preparados para adaptarse a los cambios tecnológicos que se van sucediendo cada vez más rápido.

El e-commerce está representando, de forma casi invisible para las pymes, una competencia fuerte. Hay una pérdida de ventas por la bajada del consumo, es decir, la crisis. Pero también hay otra parte: el cambio de hábitos en el consumo. El comercio electrónico está creciendo y, por tanto, quitando ventas al negocio tradicional. Esa pérdida de clientela (o no captación de nueva clientela) está pasando desapercibida en muchas empresas y realmente es muy grave para su supervivencia. La gente empieza a comprar por Internet, a perder el miedo a los pagos, los envíos, etc. y resulta muy cómodo para la gente que trabaja y no tiene tiempo para “ir de tiendas” o buscar el producto que necesita. Todas esas ventas, que antes se las llevaba el comercio minorista tradicional, ya las han perdido en gran parte. Y a medida que el fenómeno se vaya extendiendo, veremos como van bajando las ventas paulatinamente a la vez que van pasando las generaciones.

Es un efecto, el del e-commerce, que se irá notando con los años. No es perceptible ahora (menos aún con la crisis, que supone un gran argumento para los malos gestores) pero sí lo será en los próximos años. Si se cumple lo que predice el informe, está clara que todo comercio que no se adapte a las nuevas tecnologías quedará obsoleto y sin demasiadas oportunidades de sobrevivir. Una reducción del 40% del negocio no es algo que se puedan permitir muchas pymes (por no decir ninguna). La reducción ha comenzado, así que ahora es cuestión de decidir si subirse al carro del e-commerce o no.

E-commerce: la clave en la supervivencia del comercio minorista
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