Para elaborar un plan de marca personal propongo y recomiendo, por sus similitudes, hacerlo como si fuera un business plan o plan de negocio que utilizaríamos para planificar un nuevo proyecto de empresa ya que, al fin y al cabo, nuestra marca personal trata de nuestra profesión, es decir, nuestro propio negocio, trabajemos por cuenta propia o ajena. Considerarnos a nosotros mismos como una empresa individual es un primer paso para empezar a utilizar y sacar provecho al personal branding y elaborar un plan nos ayudará a equivocarnos menos y tener claras nuestras ideas.

Cómo todo buen plan de negocios, hay que empezar definiendo la idea y los promotores. La persona que lo realiza es la promotora y para definir la idea hace falta saber qué queremos ser, es decir, definir la profesión que elijamos y explicar cuál es nuestro propósito, por qué hacemos lo que hacemos y no hacemos otra cosa. Por ejemplo, explicar por qué soy fontanero en lugar de dedicarme a la abogacía. Es en este momento, antes de definir nada más, dónde hay que ir descubriendo nuestra marca personal.

Tras un profundo análisis personal y de nuestro entorno, teniendo claro lo expuesto anteriormente, es necesario definir nuestra misión, visión y valores, la base en la que se sustenta nuestra marca personal. Tras este paso, entraremos de lleno en la fase de definición de la estrategia, dónde a través de un DAFO personal (Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades personales) y el análisis de nuestra competencia, clientes, proveedores, sustitutivos y nuevos entrantes (las 5 fuerzas de Porter) elegiremos la estrategia que más nos convenga: liderar en costes, diferenciarnos o segmentar.

Una vez definida la estrategia, podemos realizar el plan de marketing y comunicación personal; nunca antes o, como se suele decir, empezaríamos “la casa por el tejado”. Es, tras todo el estudio previo, cuando podemos empezar a definir cómo queremos que sea nuestra marca personal y qué “producto/s o servicio/s” vamos a ofrecer. Aún así, deberemos hacer otro estudio más: el estudio de mercado. Sin saber qué necesitan nuestros “clientes” de nosotros, será difícil definir con éxito nuestro producto o servicio y, por tanto, nuestra marca. Aquí es donde debemos definir qué vamos a ofrecer, que imagen queremos dar, cuánto cobraremos por ello, cómo lo vamos a distribuir y, sobretodo, cómo lo vamos a comunicar.

Como decía al principio, se asemeja mucho a lo que entendemos como business plan, pero adaptado a las necesidades de una única persona que, aunque la podamos considerar como una empresa unipersonal, no deja de ser una persona y precisamente eso la diferencia de una organización. Realizar un plan de marca personal, aunque pueda parecer muy obvio y (quizás) una pérdida de tiempo, definiendo y ordenando de forma clara nuestras ideas nos ayudará a no cometer errores.

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Cómo elaborar un plan de marca personal
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