Por mucho que el presidente de Coca-Cola España diga que el ERE de la embotelladora no es cosa suya, la imagen de la marca Coca-Cola se resiente (él mismo lo ha admitido). La decisión de cerrar 4 de las 11 fábricas de la recién fusionada Iberian Partners, con la consiguiente pérdida de empleo con despidos y prejubilaciones, ha hecho estallar un conflicto con los trabajadores y sindicatos. Una de las medidas de presión ha sido dejar de consumir y promover que se deje de comprar Coca-Cola. Las noticias y manifestaciones contra la embotelladora están haciendo mella en la imagen de la marca, que ve como sus ventas caen. 
Aunque Iberian Partners sea 100% independiente, las consecuencias de sus decisiones también afectan a la marca. Al consumidor y la opinión pública le importa un bledo como esté repartido el accionariado y a quién pertenezca la empresa: producen Coca-Cola. Lo mismo le pasó a Apple con Foxconn y el escándalo de los suicidios. La marca se resiente cuando hay escándalos de este tipo, independientemente del reparto accionarial de la empresa. Lógicamente, lo de Coca-Cola España es una broma comparado con lo de Apple. 
Este ERE no hubiera tenido tales consecuencias si hubiera sido otra época o bien no dieran beneficios. Los sindicatos se escudan en que la empresa es rentable para negociar al alza las condiciones y resaltan la avaricia de sus directivos, que únicamente miran la retribución del accionista. Y puede que tengan razón. Dicen que, incluso, que evaden impuestos. Muchas veces la gestión de los directivos no es muy responsable que digamos.
Esta mañana leía sobre cuál debía ser el objetivo de una empresa, y decía Fredmund Malik (Presidente de Malik Management y profesor de la Universidad de St. Gallen, en Suiza) que ”el gran error de las empresas es pensar que deben crear valor para el accionista”. Ese no es el objetivo. El objetivo debe ser satisfacer al cliente, buscar los beneficios del cliente satisfecho; ser competitivos aportando valor al cliente. Si la meta es hacer dinero, mal vamos. Ya se lo dicen ahora a los emprendedores, que no inicien un negocio para hacerse ricos si no porque les apasione y solucionen un problema real, es decir, aporten valor a la sociedad. Por tanto, si la embotelladora del famoso refresco únicamente toma esta decisión en base a mejorar rentabilidad y conseguir más beneficios, se equivoca.
Sin embargo, hay otra perspectiva en este asunto. Podría ser que no pensaran en mejorar la rentabilidad si no en la supervivencia de la empresa. La empresa justifica este ERE diciendo que necesitan adaptar la estructura productiva a los nuevos tiempos: tienen 11 fábricas sumando las que tenían las 7 embotelladoras fusionadas. La fusión de empresas suele provocar reestructuraciones para ganar eficiencia, por eso se hacen las fusiones; si no no tendría sentido. Por tanto, debido a la caída de ventas sobran, indudablemente.
Quieren quitar 4 de 11 fábricas quedándose con 7 cuando, por ejemplo, un país más grande como Francia tiene 3. Además, ofrecen prejubilaciones y recolocaciones al 70% de la plantilla y limitar los despidos a 350 (8% del total de la plantilla), pagándoles 30 días por año trabajado. Unas condiciones que, a mi parecer, son bastante buenas comparado con los ERE que se ven por ahí. Desde el punto de vista empresarial, me parece lógico.
Además de la eficiencia que quieren ganar, la empresa pretende internacionalizarse y salir a competir fuera (de ahí que no se carguen más fábricas y se queden con 3, como en Francia), algo que me parece imprescindible si no quiere ver como otras embotelladoras más eficientes entran (en esos otros países, o incluso en España) y les ganan la partida. Con el panorama actual, una plantilla sobredimensionada y unos costes elevados no permitirían competir bien a la empresa en el mercado nacional y le impedirían acceder a otros mercados. 
Sin estas medidas, quizás la capacidad competitiva de la empresa se vería mermada, lo que aprovecharían las empresas de la competencia para atacarla y restarle cuota de mercado. Y eso, sin duda, llevaría a una reestructuración más profunda o, quién sabe, el cierre de las embotelladoras españolas (ya compraremos la Coca-Cola a Francia o al que sea), con unas consecuencias mucho más desastrosas que las que representa el ERE actual. 
Por el motivo que sea, bien por avaricia o bien por lógica empresarial, el ERE se va a llevar a cabo en un momento delicado en España y en una gran empresa en beneficios (de ahí la repercusión). Pero hay que entender que aunque una empresa esté en beneficios no quiere decir que lo esté el año siguiente. A veces hay que actuar antes de que sea demasiado tarde, y eso hace la embotelladora (o dice que hace) con visión de futuro, algo que lamentablemente le falta a muchas empresas (sobretodo Pymes). A veces hay que ver un poco más allá de lo que tenemos delante.
No podemos saber los motivos que hay realmente detrás del ERE, si es por rentabilidad pura y dura o es por lógica empresarial y quieren salvaguardar el futuro de la empresa (su supervivencia), pero lo que está claro (y se les tiene que meter en la cabeza a unos cuantos) es que las empresas no son ONG y que si los directivos no cuidan de su entorno, de sus clientes, no habrá rentabilidad ni supervivencia.
¿Avaricia o supervivencia empresarial? Los efectos del ERE de la embotelladora de Coca-Cola
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